Cómo es Ir a terapia por primera vez

Compartir:

Hay un momento en el que empezamos a pensar: “Quizá necesito ayuda.”

Y esto no siempre ocurre en mitad de una crisis. 

A veces llega simplemente cuando sostener la vida empieza a pesar demasiado o cuando llevamos un tiempo cansados/as, notando que todo cuesta demasiado o notamos que nos enfadamos por pequeñas cosas o sentimos que ya no reconocemos del todo…

Pensar en ir a terapia por primera vez puede ser profundamente movilizador. Porque no es solo pedir ayuda: es admitir que algo duele. Es poner nombre a un malestar que quizá llevas mucho tiempo minimizando o reconocer que sostener sola/o todo lo que sostienes ya no es posible.

Muchas mujeres llegan a este pensamiento atravesadas por la culpa porque hemos sido socializadas para cuidar, para aguantar, para adaptarnos; porque pedir ayuda en exagerar, porque otras personas están peor o porque debemos organizarnos mejor y ya se nos pasará.

Por eso pensar en terapia suele venir acompañado de preguntas como:

“¿Estoy realmente tan mal?”
“¿No debería poder con esto sola/o?”
“¿Y si voy y resulta que estoy exagerando?”
“¿Qué pensarán de mí?”
“¿Por dónde empiezo?”

La respuesta es sencilla:
No hace falta tocar fondo para merecer apoyo.

Pensar en ir a terapia suele mezclarse con emociones aparentemente contradictorias:

Alivio, porque quizá existe un espacio donde no tener que sostenerlo todo sola/o.

Miedo, porque hablar de una misma/o en voz alta da vértigo y más aún con una persona desconocida

Vergüenza, porque muchas/os hemos aprendido a ocultar el dolor para seguir funcionando.

Esperanza, porque una parte de ti sospecha que vivir no debería doler tanto.

Ambivalencia, porque cambiar asusta, incluso cuando seguir igual también duele.

Sentir todo eso es normal.

La realidad es que ir a terapia puede ser útil para muchas cosas:

• Comprender patrones que repites y no entiendes

• Aprender a poner límites

• Trabajar heridas antiguas

• Gestionar ansiedad, tristeza o bloqueo

• Entender relaciones que te hacen daño

• Reconectar contigo misma/o

• Construir una vida más habitable

Ir a terapia no significa que hayas fracasado.
Significa que estás intentando cuidarte de una manera distinta.

Ir a terapia por primera vez no siempre nace de la certeza.A veces nace de un susurro interno que dice: “No quiero seguir sintiéndome así.”

Y eso ya es motivo suficiente.

Y aunque pedir esa primera cita dé miedo, también puede ser el comienzo de algo importante: cuidarte